El 12 de octubre de
1972, un avión Fairchild F-227 de la Fuerza Aérea
Uruguaya despegó de Montevideo en dirección a Santiago
de Chile. En él viajaba el Old Christians, un equipo de
rugby amateur de Carrasco, selecto barrio residencial
de la capital uruguaya. El mal tiempo obligó a realizar
una escala en la provincia de Mendoza, Argentina. Al
día siguiente, a poco de reanudar el viaje, el avión
perdió contacto con la torre de control.
Durante 10 días las tareas de búsqueda que emprendieron
Argentina, Chile y Uruguay, resultaron inútiles. La
nieve había cubierto los Andes por completo y, como la
parte superior del avión era de color blanco, la
probabilidad de avistarlo era mínima. Nadie albergaba
esperanzas de que alguno de los 45 pasajeros hubiera
sobrevivido al accidente.
Diez semanas después, un pastor que vigilaba su rebaño
en un valle de los Andes, vio dos siluetas que a lo
lejos agitaban sus manos.
Después del rescate los supervientes asumieron haber
comido "de los cuerpos de nuestros amigos" con voluntad
de sobrevivir. El mundo estaba asombrado. Los medios de
comunicación lo contaban sin poder creerlo.
Esta es una historia que trasciende lo personal, sobre
la importancia de la amistad y la solidaridad en
situaciones extremas. Es una historia sobre la vida
misma.